BOURNEMOUTH, INGLATERRA — Emiliano Martínez se interpuso entre el Aston Villa y la derrota, ofreciendo una clase magistral bajo los tres palos que permitió a los visitantes aferrarse a un empate 1-1 contra un Bournemouth arrollador en el Vitality Stadium. El temprano gol de Morgan Rogers parecía que les daría tres puntos al tercer clasificado Villa, pero el tanto de Rayan desató un asedio en la segunda parte que el portero argentino logró resistir de manera increíble, negando una y otra vez a los Cherries a pesar de su abrumadora superioridad estadística.
Los primeros compases del partido pertenecieron al Villa, que tomó el control a través de Rogers en el minuto 22. Jadon Sancho, desplazándose desde la izquierda, filtró un pase milimétrico a Rogers, quien ajustó su cuerpo de manera brillante antes de disparar con su pierna derecha desde un ángulo cerrado en la derecha hacia el ángulo superior derecho de la portería. El remate mostró la calidad técnica del mediocampista, dejando a Djordje Petrovic sin ninguna posibilidad mientras la afición desplazada del Villa estalló en júbilo.
La respuesta del Bournemouth fue inmediata y sostenida. Junior Kroupi probó a Martínez desde distancia en el minuto 12, obligando al portero del Villa a desviar el balón por encima del travesaño, y el disparo de Alex Scott desde fuera del área en el minuto 33 requirió otra parada inteligente. La posesión del Cherries, con un 52,6%, solo contaba una parte de la historia: su intención ofensiva era implacable, con ola tras ola estrellándose contra la línea defensiva cada vez más desesperada del Villa.
El tanto llegó diez minutos después del descanso, y fue completamente merecido. El pase preciso de James Hill desde atrás encontró a Rayan corriendo hacia el espacio por el costado derecho. El extremo brasileño cortó hacia adentro con su pierna derecha y desató un remate preciso que se clavó en el ángulo inferior derecho de la portería, desatando escenas de júbilo entre los aficionados locales. El gol era la recompensa del Bournemouth por su persistencia, y marcó el inicio de un asedio que definiría el resto del encuentro.
Lo que siguió fue una verdadera clase magistral de portería por parte de Martínez. En el minuto 66, el disparo de Marcos Senesi con su pierna izquierda desde el centro del área parecía destinado a gol hasta que Martínez se lanzó atravesando la portería para neutralizar el peligro. Amine Adli había servido el pase, y los reflejos del argentino negaron lo que parecía un gol cantado. El patrón se repitió durante todo el segundo tiempo: el Bournemouth presionando, creando jugadas, disparando, y Martínez respondiendo a cada intento con una parada cada vez más espectacular.
Las estadísticas dibujaban un panorama de dominio absoluto por parte de los locales. Los 20 disparos del Bournemouth eclipsaron los siete del Villa, con nueve de esos intentos obligando a Martínez a intervenir en comparación con las tres paradas de Petrovic en el otro arco. Los Cherries ganaron 11 córners frente a los cuatro del Villa, un testimonio de su control territorial y ambición ofensiva. Sin embargo, a pesar de toda su presión, el gol del empate seguía siendo esquivo, con Martínez produciendo quizás su mejor intervención en el minuto 79, cuando un zurdazo de Ryan Christie desde fuera del área fue desviado por todo lo alto con una parada acrobática.
Los momentos finales se convirtieron en una acción frenética de ida y vuelta. Christie estuvo nuevamente a punto de marcar en el minuto 88, cuando su disparo con la pierna izquierda desde el centro del área fue atajado por Martínez tras una excelente jugada de Evanilson. Ya en el tiempo añadido, Senesi se elevó para conectar el centro de Lewis Cook desde un córner, pero su cabezazo a quemarropa pasó rozando el larguero, resumiendo perfectamente la tarde de frustración del Bournemouth. Los locales lo habían intentado todo menos marcar un segundo gol, con una precisión del 65,5% en sus remates que destacaba su dominio frente a portería —precisión que Martínez una y otra vez logró desbaratar.
La resistencia defensiva del Villa, dirigida por Tyrone Mings y Ezri Konsa, resultó crucial para absorber la presión. Douglas Luiz y Amadou Onana trabajaron incansablemente en el mediocampo, bloqueando disparos y ganando cabezazos decisivos, aunque ambos tuvieron suerte de no ver la tarjeta amarilla dada la naturaleza física de sus entradas. El plan de juego de los visitantes cambió drásticamente tras el gol igualador de Rayan, abandonando cualquier atisbo de ambición ofensiva a favor de proteger lo que tenían.
Para el entrenador del Bournemouth, Andoni Iraola, el punto sabrá a dos perdidos. El rendimiento de su equipo merecía los tres, con Rayan, Adli y Christie generando problemas constantes por las bandas. La intensidad de presión de los Cherries obligó al Aston Villa a cometer 11 faltas, interrumpiendo cualquier ritmo que los visitantes intentaran establecer. Sin embargo, la cruel realidad del fútbol es que el dominio no significa nada sin goles, y Martínez se aseguró de que la tenacidad defensiva del Villa fuera recompensada.
El empate deja al Bournemouth en el decimotercer puesto con 21 puntos, su diferencia de goles de menos tres reflejando una temporada de márgenes ajustados. El Aston Villa, mientras tanto, mantiene su privilegiada tercera posición con 33 puntos, aunque este rendimiento preocupará al entrenador Unai Emery. La brecha de ocho puntos con los equipos por debajo les proporciona un margen de tranquilidad en la carrera por la clasificación a la Liga de Campeones, pero actuaciones como esta —donde apenas manejaron un 47,4% de posesión y fueron superados casi tres a uno en remates— no serán suficientes contra rivales más fuertes.
Ambos equipos ahora dirigen su mirada a compromisos cruciales el 11 de febrero. El Bournemouth recibe al Everton buscando convertir su dominio en victorias, mientras que el Aston Villa recibe al Brighton & Hove Albion consciente de que deben recuperar su ímpetu ofensivo si quieren mantener su desafío por los puestos de Champions League.