WOLVERHAMPTON, INGLATERRA — Cole Palmer ofreció una actuación magistral con un hat-trick clínico mientras Chelsea navegaba hacia una victoria por 3-1 sobre el colista Wolverhampton Wanderers en el Estadio Molineux. El dominio de los visitantes fue evidente desde el primer silbato, con la tripleta de Palmer en los primeros 38 minutos que prácticamente sentenció el encuentro antes del descanso en este partido de la Premier League.
El dominio del Chelsea fue inmediato y asfixiante. Palmer abrió el marcador desde el punto de penal en el minuto 13, colocando con calma su remate de zurda en el ángulo inferior derecho después de que los Wolves cometieran una falta dentro del área. Los visitantes continuaron presionando su ventaja, manteniendo a los locales acorralados con oleada tras oleada de ataques. El Chelsea dominó el balón con un 66.9% de posesión, manteniendo al Wolverhampton Wanderers replegado durante largos períodos y generando numerosas oportunidades para ampliar su ventaja.
El segundo penalti llegó en el minuto 35, y Palmer volvió a aparecer con sangre fría. Esta vez dirigió su disparo con la zurda al ángulo inferior izquierdo, sin darle ninguna opción a José Sá y duplicando la ventaja del Chelsea. Pero el jugador de 22 años no había terminado. Apenas tres minutos después, Palmer completó su hat-trick con un momento de brillantez individual, recibiendo el pase filtrado perfectamente medido de Marc Cucurella antes de enviar un remate sublime con su pierna izquierda desde el centro del área que se coló en el ángulo superior izquierdo. El disparo fue exquisito, dejando a Sá clavado en su sitio mientras el balón se anidaba en la escuadra.
Los Wolves salieron del descanso con renovado propósito, desesperados por rescatar algo del naufragio. Su persistencia fue recompensada nueve minutos después del inicio del segundo tiempo cuando el disparo de Mateus Mané con la pierna derecha desde el centro del área se estrelló contra el poste izquierdo. Del saque de esquina resultante, Adam Armstrong se elevó más alto para desviar de cabeza, y Tolu Arokodare quedó perfectamente ubicado para empujar un remate con la pierna derecha desde muy cerca al ángulo inferior derecho de la portería en el minuto 54. El gol encendió brevemente la esperanza entre los aficionados locales, pero resultó ser poco más que un tanto de consolación.
La organización defensiva del Chelsea aseguró que no habría ninguna remontada dramática. Robert Sánchez fue requerido en varias ocasiones, realizando tres paradas, incluyendo una intervención crucial para negarle el gol de cabeza a Arokodare desde el lado derecho del área en el minuto 64 tras el pase de Yerson Mosquera. El delantero de los Wolves recibió atención médica después de ese intento, lo que resaltó el carácter físico del encuentro. Ya en el tiempo añadido, Sánchez estuvo atento de nuevo para desviar con la mano el cabezazo de Rodrigo Gomes desde el centro del área, con Hugo Bueno proporcionando el pase de cabeza en el minuto 92.
Las estadísticas dibujaron un panorama claro de la superioridad del Chelsea. Más allá de su dominio en la posesión, los visitantes registraron 15 disparos frente a los 11 del Wolves, con seis entre los tres palos en comparación con los tres del equipo local. El Chelsea también se impuso en los córneres por 4-3, aunque ambos equipos cometieron un número similar de faltas —10 para los visitantes y nueve para el local—. El partido se mantuvo relativamente disciplinado, con Marc Cucurella recibiendo una tarjeta amarilla por mano en el minuto 73 y Adam Armstrong amonestado por una entrada dura sobre Andrey Santos en el tiempo añadido de la primera parte.
Enzo Fernández dirigió el juego desde el mediocampo del Chelsea, marcando el ritmo y generando oportunidades durante todo el encuentro. Su pase filtrado casi habilita a Pedro Neto para anotar el cuarto gol en el minuto 87, pero el cabezazo pasó rozando el poste. Moisés Caicedo aportó solidez en el centro del campo, ganando un tiro libre crucial en campo rival en el minuto 85 tras una falta de Jean-Ricner Bellegarde. Por parte de los Wolves, Angel Gomes trabajó incansablemente en el mediocampo antes de ser sustituido en el minuto 80 por una preocupación de lesión, mientras que Yerson Mosquera generó algunas amenazas aéreas puntuales en los balones parados.
El partido estuvo marcado por varias interrupciones por lesiones, con Andrey Santos requiriendo atención médica en múltiples ocasiones antes de ser finalmente reemplazado por Jorrel Hato en el minuto 84. Malo Gusto también necesitó asistencia en el minuto 69 pero logró continuar antes de ser sustituido por Josh Acheampong en el minuto 75. El entrenador del Chelsea realizó más cambios para controlar el partido, retirando a João Pedro y Palmer por Liam Delap y Alejandro Garnacho respectivamente en los minutos 61 y 75.
Para el Wolves, la derrota prolonga su miserable campaña y los deja a siete puntos de la zona de salvación. Sus intentos ofensivos, aunque con momentos de intensidad, carecieron de la calidad y convicción necesarias para inquietar a una bien estructurada línea defensiva del Chelsea. Matt Doherty fue sustituido al descanso por Rodrigo Gomes, mientras el entrenador Gary O'Neil buscaba imprimir un nuevo impulso, pero el daño ya había sido causado por las heroicas acciones de Palmer en la primera mitad.
La victoria representa la cuarta victoria del Chelsea en sus últimos cinco partidos en todas las competiciones, demostrando el impulso que se está generando bajo su dirección. El hat-trick de Palmer eleva su registro a alturas impresionantes esta temporada, consolidando su estatus como uno de los rematadores más letales de la Premier League. Su capacidad para convertir penaltis con tanta calma, combinada con su excelencia técnica en el tercer gol, mostró por qué se ha vuelto indispensable para las ambiciones ofensivas del Chelsea.
Este resultado mantiene al Chelsea firmemente en la pelea por la clasificación a la Liga de Campeones, con los Blues ahora ubicados cuartos con 28 puntos. Animados por este resultado, el Chelsea se prepara ahora para enfrentar al Tottenham Hotspur el 8 de febrero. Para el Wolves, la situación se vuelve cada vez más desesperada con el paso de las semanas, y necesitarán una remontada dramática para evitar lo que parece un descenso inevitable a la Championship.