ROMA, ITALIA — Atalanta emergió victorioso con un triunfo clínico de 2-0 sobre Lazio en el Stadio Olimpico, ofreciendo una lección magistral de eficacia al convertir oportunidades limitadas mientras sus locales dominaban la posesión y las ocasiones. El penal de Éderson en la primera parte y el espectacular tanto de Nicola Zalewski en la segunda mitad aseguraron los tres puntos para La Dea, que escaló por encima de sus rivales en la tabla de la Serie A a pesar de enfrentar una presión incesante durante los 90 minutos.
Las estadísticas del partido contaban una historia convincente de contrastes. La posesión se dividió casi perfectamente por la mitad, con un 49.9% para Lazio y un 50.1% para Atalanta, pero la intención ofensiva del equipo local era evidente en su número de disparos. Lazio lanzó 18 intentos en comparación con los 12 de Atalanta, aunque ambos equipos registraron cinco disparos entre los tres palos. La diferencia se debió al remate certero y a la inspirada actuación del portero Marco Carnesecchi, que tuvo que intervenir seis veces para mantener el portería a cero del Atalanta.
El punto de inflexión llegó en el minuto 41 cuando al Atalanta le fue concedido un penalti. Éderson se presentó con confianza y lo convirtió de manera contundente, enviando su disparo con la pierna derecha al ángulo inferior izquierdo, fuera del alcance de Ivan Provedel. La serenidad del mediocampista brasileño desde el punto de penalti dio al equipo de Gian Piero Gasperini una ventaja crucial de cara al descanso, aunque no antes de que Giorgio Scalvini estuviera cerca de ampliar la diferencia en el tiempo añadido de la primera parte, solo para ver su remate desde el centro del área detenido por Provedel.
Lazio salió para el segundo tiempo con renovada determinación, y la afición del Olimpico presentía que el empate era inminente. Los hombres de Marco Baroni presionaron hacia adelante en oleadas, con Tijjani Noslin rozando el gol en el minuto 54. Su remate de cabeza desde el centro del área, tras el centro preciso de Danilo Cataldi, fue magistralmente atajado por Carnesecchi en el ángulo inferior derecho. El remate de seguimiento de Adam Marusic desde seis metros increíblemente no encontró portería, epitomizando la tarde de frustración del Lazio frente al gol.
Justo cuando el Lazio parecía estar cogiendo impulso, el Atalanta asestó un golpe definitivo que prácticamente sentenció el encuentro. En el minuto 60, Zalewski protagonizó un momento de brillantez individual, recibiendo el pase de Lorenzo Bernasconi antes de soltar un potente disparo con la pierna derecha desde fuera del área. El balón se coló directamente en la esquina inferior derecha, dejando a Provedel sin opciones y sumiendo a los aficionados locales en un silencio atónito. La espectacular jugada del extremo polaco mostró el poderío del Atalanta en los contragolpes y su capacidad para castigar al rival a la mínima ocasión.
La batalla táctica se intensificó cuando Lazio se lanzó al ataque en busca de un balón de oxígeno. Baroni introdujo sangre nueva, ingresando a Niccolò Rovella y Petar Ratkov en el minuto 67, seguido de Matteo Cancellieri y Boulaye Dia más adelante en el partido. Los cambios inyectaron urgencia al juego de Lazio, pero la organización defensiva de Atalanta se mantuvo implacable. Carnesecchi continuó con sus heroicidades, realizando una magnífica intervención en el minuto 76 para negarle a Daniel Maldini un remate de derecha desde fuera del área, desviando el balón por encima del travesaño.
Los tramos finales se convirtieron en una desesperada embestida para el equipo local. Ratkov impactó el poste derecho con un cabezazo en el minuto 89 tras el centro de Nuno Tavares, la ocasión más clara que tuvo Lazio para romper la defensa del Atalanta. Marten de Roon y Berat Djimsiti dirigieron la línea defensiva con maestría, mientras Éderson y Bernasconi controlaron el ritmo del mediocampo, asegurando que la posesión de Lazio raramente se tradujera en ocasiones claras de gol. Los visitantes absorbieron la presión con disciplina, conformes con proteger su ventaja de dos goles mientras el tiempo se agotaba.
El partido no estuvo exento de dureza, reflejada en los 16 faltas cometidas por el Atalanta en comparación con las 10 del Lazio. Cuatro tarjetas amarillas fueron mostradas a los visitantes, incluyendo amonestaciones para Lorenzo Bernasconi y Berat Djimsiti sobre el final del encuentro, mientras que Kenneth Taylor recibió la única tarjeta amarilla del Lazio en el minuto 78. La naturaleza intermitente del segundo tiempo benefició la gestión del juego del Atalanta, interrumpiendo el ritmo del Lazio y evitando que establecieran secuencias de ataque sostenidas.
La resistencia defensiva del Atalanta se equiparaba con su amenaza ofensiva en los contragolpes. Nikola Krstovic, quien ya había probado a Provedel con un disparo en el minuto nueve que fue salvado en el centro de la portería, se mantuvo como una constante amenaza durante todo el partido. La entrega de Davide Zappacosta por el carril derecho creaba espacios para sus compañeros, mientras que Sead Kolasinac y Odilon Kossounou formaban una barrera infranqueable en el centro de la defensa. La disciplina táctica y el trabajo de los visitantes ejemplificaron la meticulosa preparación de Gasperini.
Para Lazio, la derrota representó una oportunidad perdida para consolidar su posición en los puestos altos de la tabla. A pesar de dominar el número de disparos e igualar la posesión del Atalanta, les faltó la precisión necesaria para romper un bloque defensivo bien trabajado. Gustav Isaksen y Tijjani Noslin trabajaron incansablemente en ataque, pero el servicio hacia zonas peligrosas resultó insuficiente. La ausencia de un rematador clínico para convertir medias ocasiones en goles resultó decisiva contra unos rivales que maximizaron sus limitadas oportunidades.
El resultado conlleva implicaciones significativas para las ambiciones de ambos clubes en esta temporada. La victoria del Atalanta, construida sobre solidez defensiva y eficiencia implacable, demuestra sus credenciales como auténticos aspirantes a la clasificación europea. Su capacidad para ganar fuera de casa contra rivales de calidad les será de gran ayuda en las batallas por venir. Por el contrario, el Lazio debe abordar su falta de puntería de cara a gol si quiere mantener una seria aspiración a los puestos continentales.
Atalanta avanza con confianza, viajando para enfrentar al Napoli el 22 de febrero en lo que promete ser un duro examen de sus credenciales. Mientras tanto, Lazio buscará la redención cuando reciba al Cagliari en la misma fecha, desesperado por volver a la senda del triunfo y reavivar su campaña antes de que la distancia a los puestos europeos se amplíe aún más.