MILÁN, ITALIA — En los últimos minutos del tiempo añadido en un San Siro eufórico, Piotr Zielinski asestó el golpe definitivo que llevó al Inter de Milán a la cima de la Serie A con una vibrante victoria por 3-2 sobre sus acérrimos rivales de la Juventus. El mediocampista polaco, con un disparo de zurda desde fuera del área en el minuto 90, coronó un encuentro trepidante que incluyó cinco goles, una tarjeta roja y actuaciones de nivel mundial de ambos porteros en el derby más emblemático de Italia.
Los primeros compases marcaron el tono de una velada de intención ofensiva implacable por parte de los Nerazzurri, que controlaron el 59.8% de la posesión y mantuvieron a la Juventus completamente replegada en su propia área. El dominio del Inter se manifestó en oleada tras oleada de ataques, con los centros de Federico Dimarco desde el costado izquierdo generando problemas constantes para la defensa de los Bianconeri. El tanto llegó de manera fortuita en el minuto 17, cuando Andrea Cambiaso, presionado por Marcus Thuram, desvió el balón más allá de su propio portero Michele Di Gregorio para darle a los locales una ventaja temprana.
Sin embargo, la Juventus mostró la resiliencia que ha definido su temporada bajo la nueva dirección. Los visitantes empataron en el minuto 26 a través de Cambiaso, quien redimió su infortunio anterior al conectar el centro medido al milímetro de Weston McKennie y clavar un remate con la pierna izquierda en el ángulo inferior izquierdo de la portería. El mediocampista estadounidense había sido una amenaza constante, probando a Yann Sommer con un cabezazo seis minutos antes que el portero suizo desvió con una espectacular intervención por encima del larguero.
La batalla táctica se intensificó mientras ambos equipos intercambiaban golpes en una primera parte frenética. Thuram creyó que había devuelto la ventaja al Inter en el minuto 42, pero su remate de cabeza desde el centro de Dimarco fue atajado con comodidad por Di Gregorio. El patrón continuó tras el descanso, con el portero de la Juventus Di Gregorio negando a Fabio Miretti y McKennie en rápida sucesión en el minuto 51, mostrando los reflejos que lo han convertido en uno de los mejores guardametas para detener disparos de la Serie A en esta temporada.
Con la reducción de Juventus a diez hombres, Inter aprovechó su superioridad numérica y tomó el control inmediato del partido. Los Nerazzurri bombardearon la portería de la Juventus con 21 remates frente a los 10 de los visitantes, evidenciando su dominio territorial. Esposito, quien ingresó como suplente, generó un impacto inmediato en el minuto 76, elevándose por encima de todos para conectar el centro preciso de Dimarco y clavar un cabezazo potente en el ángulo superior derecho que dejó a Di Gregorio sin posibilidad de reacción.
El drama estaba lejos de terminar. Manuel Locatelli, orquestando el juego desde posiciones profundas, avanzó en el minuto 83 y desató un disparo con su pierna derecha desde el lado derecho del área que se anidó en la esquina inferior izquierda, con el movimiento inteligente de McKennie creando el espacio. El gol silenció el San Siro y preparó un final dramático, con Juventus reducido a nueve hombres pero negándose a rendirse.
La presión incesante del Inter finalmente surtió efecto en los momentos postreros. El cabezazo de Yann Bisseck desde el centro de Dimarco en el minuto 89 obligó a otra intervención de Di Gregorio, pero el rechace cayó de manera propicia para Zielinski. El mediocampista, quien había ingresado por Nicolò Barella en el segundo tiempo, mostró una compostura extraordinaria para enviar su remate con la zurda más allá de la desesperada estirada de Di Gregorio y alojar el balón en el ángulo inferior derecho, desatando celebraciones salvajes que le valieron una tarjeta amarilla por exceso de júbilo.
Las estadísticas dibujaron un panorama de dominio del Inter durante todo el partido. Más allá de su ventaja en posesión, los Nerazzurri registraron nueve disparos entre los tres palos y obligaron a Di Gregorio a realizar cinco intervenciones cruciales. En el otro extremo, Sommer estuvo igualmente ocupado, realizando seis paradas para preservar la ventaja de su equipo en momentos críticos. El partido se convirtió en una batalla física en algunos momentos, con el Inter cometiendo 15 faltas frente a los siete de la Juventus, y los locales acumulando cuatro tarjetas amarillas en un encuentro ardiente que cumplió con las expectativas.
Lautaro Martínez y Thuram lideraron el ataque con una incansable carrera, estirando constantemente la defensa de la Juventus y generando espacios para los mediocampistas que se proyectaban. Petar Sucic y Barella controlaron el ritmo en el centro del campo antes de sus respectivos cambios, mientras que el juego de Dimarco desde las bandas resultó ser el arma decisiva, asistiendo en el gol de Esposito y creando la jugada que derivó en el tanto de Zielinski.
Para la Juventus, la derrota representa un golpe significativo a sus aspiraciones de título. A pesar de su definición clínica —colocando ocho de sus diez disparos entre los tres palos— y la actuación influyente de McKennie en ambas áreas, la disciplina de los bianconeri les pasó factura. La tarjeta roja resultó decisiva, desarticulando su estructura defensiva y permitiendo al Inter aprovechar los espacios que surgieron en los tramos finales.
La victoria consolida la posición del Inter en la cima de la Serie A con 36 puntos de 16 partidos, manteniendo su impecable registro como local y ampliando su ventaja sobre sus perseguidores. Mientras tanto, la Juventus permanece cuarta con 32 puntos, pero lamentará la oportunidad perdida de acortar distancias con los líderes. El impacto psicológico de ceder una ventaja dos veces en territorio rival no puede subestimarse cuando la temporada se acerca a su punto medio crucial.
Animados por este resultado, el Inter se prepara para enfrentar al Lecce el 22 de febrero, mientras que la Juventus debe recomponerse rápidamente con sus próximos partidos en el horizonte.