PUEBLA, MÉXICO — Luka Romero se presentó en el escenario continental con un devastador hat-trick mientras Cruz Azul desmontó a Vancouver FC 5-0 en un encuentro unilateral de la Copa de Campeones de la Concacaf en el Estadio Cuauhtémoc. El mediocampista argentino atormentó a los visitantes durante todo el partido, coronando una actuación dominante que permitió al equipo de la Liga MX sellar su pase a la siguiente ronda con una eficiencia implacable.
Se abrieron las compuertas en el minuto 37 cuando Romero recibió el pase filtrado perfectamente medido de Jeremy Márquez y definió con calma un remate de zurda al centro de la portería. El guardameta de Vancouver, Callum Irving, ya había sido puesto a prueba antes, negando el disparo de larga distancia de José Paradela en el minuto 24, pero no pudo hacer nada ante la definición clínica de Romero. El gol calmó cualquier nerviosismo temprano y permitió a Cruz Azul jugar con la libertad que merecía su superioridad técnica.
Romero amplió la ventaja en el tramo final del tiempo añadido de la primera parte, elevándose para conectar un centro y clavar un cabezazo potente desde muy cerca del centro de la portería. El momento resultó crucial, enviando al equipo local al descanso con una cómoda ventaja y dejando las esperanzas de Vancouver prácticamente extinguidas. El conjunto de la Canadian Premier League había mostrado muy poco en ataque, logrando apenas un único disparo en los primeros 45 minutos, mientras Cruz Azul bombardeaba su portería con oleada tras oleada de ataques.
La segunda parte continuó en la misma tónica, con Cruz Azul dominando la posesión y buscando más goles. Romero completó su hat-trick al minuto 62 con que quizás fue su mejor definición de la noche, cortando hacia adentro desde el costado derecho y colocando un remate sublime con su pierna izquierda en el ángulo inferior derecho de la portería. La movilidad, el toque y la calidad de definición del jugador de 24 años resultaron demasiado sofisticados para que la defensa de Vancouver pudiera contrarrestarlos.
Jorge Rodarte lo hizo cuatro en el minuto 68, elevándose por encima de todos para conectar el saque de esquina de Andrés Montaño y dirigir un cabezazo potente al ángulo superior izquierdo de la portería. La habilidad aérea del defensa añadió otra dimensión al arsenal ofensivo de Cruz Azul, con el equipo local ganando ocho córners durante el partido y haciendo valer su superioridad a balón parado. La resistencia del Vancouver se había desmoronado por completo, su estructura defensiva desintegrándose bajo una presión implacable.
Nicolás Ibáñez, ingresado al descanso, puso la guinda con un remate a quemarropa en el minuto 74 tras un rápido contragolpe. El delantero suplente demostró un posicionamiento excelente para empujar el balón desde muy cerca al ángulo inferior derecho de la portería, evidenciando la profundidad de calidad disponible para Cruz Azul. Incluso el tardío ingresado Christian Ebere casi añade un sexto gol, obligando a Irving a otra intervención en el minuto 81 con un disparo de distancia con su pierna derecha.
Las estadísticas dibujaron un panorama de dominación total. Cruz Azul controló el 69% de la posesión, manteniendo a Vancouver replegado durante largos periodos y marcando el ritmo del partido. El registro de disparos contó una historia aún más contundente: 17 intentos de los locales frente a solo tres de los visitantes, con ocho de los disparos de Cruz Azul poniendo a prueba a Irving. La presión del equipo mexicano se tradujo en ocho córners, mientras Vancouver no logró ninguno, y Emmanuel Ochoa en la portería de Cruz Azul apenas fue exigido, realizando solo dos atajadas de rutina durante toda la noche.
La frustración de Vancouver se manifestó en su número de faltas, cometiendo 14 infracciones frente a las 11 de Cruz Azul. David Norman recibió una tarjeta amarilla en el minuto 82 por una entrada cínica sobre Christian Ebere, mientras que Amaury Morales vio la única tarjeta amarilla de Cruz Azul. Los visitantes lograron breves momentos de resistencia, con Nicolás Mezquida obligando a Ochoa a realizar una parada en el minuto 75 y Mohamed Amissi enviando un remate apenas desviado en el 50, pero estas jugadas resultaron ser meros apuntes en una derrota contundente.
La batalla táctica fue decididamente desigual, con la calidad técnica y el movimiento de Cruz Azul abrumando los intentos de Vancouver de mantenerse compacto. Jeremy Márquez y Amaury Morales dominaron el mediocampo, dictando el juego y creando numerosas ocasiones para sus delanteros. La capacidad del equipo local de cambiar el juego y explotar los espacios en ambas bandas dejó a Vancouver persiguiendo sombras, con su estructura defensiva repetidamente vulnerada por combinaciones de pases intrincadas.
La fluidez ofensiva de Cruz Azul fue equiparada por una solidez defensiva, con Willer Ditta y Jorge Rodarte dirigiendo la línea defensiva con eficacia, mientras que la entrada de Érik Lira al descanso aportó dinamismo fresco. La capacidad de los locales para transitar rápidamente de la defensa al ataque resultó devastadora, particularmente en el gol de Ibáñez, que surgió de un contragolpe veloz que sorprendió a la debilitada defensa de Vancouver completamente desguarnecida.
Esta victoria contundente reafirma las credenciales de Cruz Azul como serios aspirantes a la Copa de Campeones de la Concacaf. Los gigantes mexicanos demostraron la diferencia de nivel entre la Liga MX y la Canadian Premier League, donde la brillantez individual de Romero se complementó con un juego colectivo y una disciplina táctica impecables. Para Vancouver FC, esta humillante experiencia evidenció el salto significativo de calidad necesario para competir a este nivel, aunque su trayectoria hasta esta instancia sigue siendo un logro destacable para la joven franquicia.
El margen de victoria pudo haber sido aún mayor si el disparo de Gabriel Fernández en el minuto 53 no hubiera pasado rozando el travesaño, mientras que el cabezazo tardío de Jorge Rodarte desde otro córner se perdió por poco del objetivo en el minuto 86. La búsqueda incesante de goles de Cruz Azul nunca se debilitó, manteniendo su intensidad y concentración incluso cuando el resultado ya estaba decidido.
Días más prometedores se avecinan, comenzando con su próximo desafío mientras Cruz Azul continúa su campaña continental. Vancouver FC debe reagruparse rápidamente y reenfocarse en sus compromisos locales, utilizando esta dura experiencia como motivación para mejorar y desarrollar su joven plantilla con miras a futuras aventuras internacionales.