PISA, ITALIA — Luka Modric asestó un golpe tardío para salvar al AC Milan de una posible humillación, disparando a los visitantes hacia una victoria de nervios rotos por 2-1 sobre los colistas Pisa en el Arena Garibaldi. El golpe del maestro croata en el minuto 85 resultó decisivo en un encuentro caótico que vio a los Rossoneri reducidos a nueve hombres en tiempo de descuento, pero que de alguna manera lograron salir con los tres puntos para mantener su persecución de los líderes de la liga.
Los primeros compases del partido pertenecieron por completo al Milan, que acorraló a sus anfitriones en su propia media cancha con oleada tras oleada de ataques. El dominio de los Rossoneri se reflejó en su control absoluto de la posesión, acaparando el 66.3% del balón mientras el Pisa luchaba por establecer algún punto de apoyo significativo en el mediocampo. Sin embargo, a pesar de su superioridad territorial, las ocasiones claras de gol seguían siendo elusivas de manera frustrante ante una unidad defensiva bien trabajada, dirigida por Simone Canestrelli y Rosen Bozhinov.
El tanto finalmente llegó en el minuto 39 a través de Ruben Loftus-Cheek, quien se elevó majestuosamente para conectar el centro preciso de Zachary Athekame desde el costado derecho. El cabezazo del mediocampista inglés se clavó en el ángulo inferior izquierdo, dejando sin opciones al portero Nicolas y aparentemente poniendo al Milan en camino de una tarde tranquila. Athekame, que operaba con peligro por el carril derecho, había sido una constante amenaza para el Pisa, y su centro fue medido con precisión para el remate definitivo de Loftus-Cheek.
El segundo tiempo comenzó con el Milan en control absoluto, y su dominio parecía que sería recompensado cuando Strahinja Pavlovic fue derribado dentro del área por Felipe Loyola en el minuto 54. Sin embargo, el tiro penal de Niclas Füllkrug impactó el poste izquierdo, manteniendo con vida las esperanzas del Pisa contra todo pronóstico. La falla resultaría ser costosa, ya que el equipo local ganó confianza, percibiendo la vulnerabilidad de sus ilustres rivales.
La persistencia del Pisa fue recompensada en el minuto 71, cuando Felipe Loyola compensó su concesión de penalti con un remate preciso desde el centro del área. El gol encendió a la afición local y de repente la cómoda ventaja del Milan se había desvanecido. Los rossoneros parecían desestabilizados, su anterior autoridad sustituida por una energía nerviosa mientras el Pisa percibía que un punto inesperado estaba al alcance.
Justo cuando el partido parecía destinado al empate, Modric conjuró su momento de magia. El veterano mediocampista, ingresado para estabilizar el juego, en cambio proporcionó el golpe definitivo al minuto 85. El pase inteligente de Samuele Ricci desgarró la defensa del Pisa, y Modric no falló, clavando su remate con la pierna derecha en el ángulo inferior derecho con la compostura de un jugador con la mitad de su edad. El gol mostró por qué el Milan había recurrido a su experimentado guerrero cuando las apuestas estaban más altas.
El drama estaba lejos de terminar. En pleno tiempo añadido, Adrien Rabiot recibió su segunda tarjeta amarilla por una falta sobre Gabriele Piccinini, dejando al Milan con solo nueve jugadores. La expulsión del francés llegó después de que Davide Bartesaghi ya hubiera sido amonestado en el minuto 88, y de repente los visitantes se aferraban desesperadamente a su ajustada ventaja.
Las estadísticas dibujaron un panorama del dominio del Milan, pero también de su falta de eficacia. A pesar de registrar siete disparos, igualando la cifra del Pisa, los rossoneri solo consiguieron dos tiros entre los tres palos, en comparación con el número similar de los locales. Los visitantes cometieron nueve faltas frente a las 14 del Pisa en un encuentro que se volvió cada vez más tenso, con la paciencia del árbitro agotándose conforme el partido se acercaba a su punto culminante. Los tres córners del Pisa frente al único balón parado del Milan evidenciaron la disposición del equipo local para ir hacia adelante, especialmente después de lograr la igualada.
Mike Maignan fue requerido una sola vez, realizando una parada crucial para preservar la ventaja del Milan durante un momento de tensión. La compostura del portero francés bajo presión resultó vital mientras el Pisa lanzaba jugadores al ataque en busca del empate. En el otro extremo, Nicolas fue batido dos veces, pero pudo sentirse satisfecho por mantener a su equipo competitivo frente a un rival que le sacaba 33 puntos de diferencia en la tabla.
Las fortunas contrastantes de los dos clubes quedaron al descubierto con el pitido final. El Milan, ubicado en segundo lugar con 35 puntos y con una diferencia de gol de +14, había sobrevivido a un susto real contra un Pisa que languidecía en el puesto 19 con apenas 11 puntos y una diferencia de gol de -12. Para los visitantes, fue el tipo de victoria áspera e imperfecta sobre la que se construyen los desafíos por el campeonato.
La victoria prolonga el impresionante momento del Milan, consolidando los triunfos recientes ante Bologna y Como, aunque la forma de ganar preocupará al entrenador Stefano Pioli. Terminar con nueve jugadores frente a un rival amenazado por el descenso dejó al descubierto fragilidades defensivas que rivales más fuertes aprovecharán sin piedad. Para el Pisa, el partido ofreció señales de esperanza a pesar de la derrota, mostrando el espíritu de lucha necesario para su batalla por la permanencia.
Los Rossoneri avanzan, con el Parma esperándolos el 22 de febrero en un partido que promete ser otra dura prueba de sus credenciales para el título. Mientras tanto, el Pisa debe recomponerse rápidamente antes de enfrentar al Fiorentina en la misma fecha, conscientes de que actuaciones como esta les dan verdadera esperanza de alejarse de la zona de descenso.