MÚNICH, ALEMANIA — El lanzamiento preciso de Harry Kane desde el punto de penal y la definición serena de Luis Díaz impulsaron al Bayern Múnich a la final de la Copa de Alemania con una victoria por 2-0 sobre RB Leipzig en el Allianz Arena. Los locales dominaron el partido de principio a fin, pero necesitaron paciencia y algo de fortuna para doblegar a los aguerridos visitantes de Marco Rose en un intenso encuentro de semifinal que registró siete tarjetas amarillas.
Los primeros compases del partido pertenecieron por completo al Bayern, con Kane probando a Maarten Vandevoordt ya en el minuto 12. El disparo del capitán inglés con la pierna izquierda desde el centro del área obligó a una cómoda intervención del portero belga, marcando la pauta de lo que sería una noche intensa entre los tres palos. Las heroicidades de Vandevoordt continuaron en el tiempo añadido de la primera parte, cuando realizó una parada espectacular para negarle un gol de cabeza a Kane desde seis metros, desviando el peligroso centro de Michael Olise que el delantero había conectado a la perfección.
El dominio del Bayern se reflejó en las estadísticas, controlando el 59,2% de la posesión y manteniendo a Leipzig completamente replegado durante largos periodos. Sin embargo, el equipo de Rose mostró su peligro a la contra, con Rômulo impactando el travesaño en el minuto 62 tras conectar un centro preciso de David Raum. Ese momento de promesa del Leipzig resultó costoso, ya que en cuestión de segundos Josip Stanisic irrumpió en el área y fue derribado por Vandevoordt. El árbitro Tobias Stieler señaló el punto de penal sin dudarlo, y Kane no perdonó, enviando su disparo con la pierna derecha rasante al ángulo inferior derecho para finalmente romper la resistencia del Leipzig.
El gol inicial abrió la veda. Apenas tres minutos después, la visión de Olise desbarató la defensa del Leipzig con un pase filtrado perfectamente medido que liberó a Díaz hacia el espacio. El delantero colombiano mostró una serenidad impropia de su edad, tomando un toque para estabilizarse antes de definir con zurda más allá de un Vandevoordt impotente para doblar la ventaja del Bayern. El Allianz Arena estalló mientras los locales tomaban el control de la eliminatoria con una eficacia clínica.
La frustración del Leipzig hervía a medida que el partido avanzaba, con el cuaderno del árbitro trabajando horas extras. Nicolas Seiwald, Christoph Baumgartner, Maarten Vandevoordt y Rômulo vieron la tarjeta amarilla por parte de los visitantes, mientras que Josip Stanisic, Aleksandar Pavlovic y Konrad Laimer fueron amonestados por Bayern. El carácter agresivo del encuentro reflejaba lo que estaba en juego, con ambos equipos desesperados por alcanzar la final.
La noche de Vandevoordt había comenzado con buenas perspectivas, negando el disparo de derecha de Serge Gnabry en el minuto 58 con otra parada impresionante que desvió el balón por encima del larguero. El portero de 22 años realizó cuatro intervenciones en total, mostrando por qué Leipzig confía en sus capacidades a pesar de su relativa inexperiencia. Sin embargo, ni siquiera sus heroicidades pudieron evitar que la calidad del Bayern terminara imponiéndose.
Las estadísticas dibujaron un panorama de dominio del Bayern que el marcador quizás no reflejó por completo. El equipo de Vincent Kompany registró 12 disparos frente a los 7 del Leipzig, con una precisión superior evidente en los 7 remates entre los tres palos en comparación con el único intento de los visitantes. Los locales también cometieron menos faltas a pesar de su dominio territorial, concediendo 14 tiros libres frente a sus propios 11, demostrando su control sin recurrir a tácticas desleales.
Joshua Kimmich dirigió el juego desde el mediocampo, ganando un tiro libre crucial en su propia media cancha durante el tiempo de descuento mientras Leipzig presionaba desesperadamente buscando un balón de oxígeno. Dayot Upamecano y Kim Min-jae formaron una barrera infranqueable en el centro de la defensa del Bayern, con Manuel Neuer prácticamente sin trabajo en la portería, realizando apenas una sola intervención durante todo el partido.
Rose introdujo una serie de cambios en los últimos minutos, ingresando a Brajan Gruda, Conrad Harder, Ezechiel Banzuzi y Tidiam Gomis en un intento desesperado por empatar el partido. Sin embargo, la disciplina defensiva del Bayern se mantuvo firme, con Alphonso Davies y Stanisic proporcionando amplitud y seguridad por las bandas. Kompany respondió con sus propios cambios, introduciendo a Jamal Musiala, Konrad Laimer y Leon Goretzka para liquidar la victoria con piernas frescas.
El silbato final confirmó la clasificación del Bayern a la final de la Copa de Alemania, prolongando su impresionante racha reciente que los ha llevado a ganar cuatro de sus últimos cinco partidos. Para Leipzig, la derrota agrava un periodo complicado en el que han luchado por mantener la regularidad, ganando apenas dos de sus últimos cinco encuentros.
La victoria prepara perfectamente al Bayern para su próximo desafío, con la confianza fluyendo por todo el plantel mientras persiguen títulos en varios frentes. Leipzig debe recomponerse rápidamente, con un viaje para enfrentar al VfL Wolfsburg el 14 de febrero ofreciendo una oportunidad inmediata de redención en su búsqueda de puntos en la Bundesliga.