VALENCIA, ESPAÑA — Bien entrado el sexto minuto de tiempo añadido, Iñaki Williams asestó el golpe más cruel al Valencia, rematando con potencia desde el centro del área para sellar una vibrante victoria por 2-1 del Athletic Club en la Copa del Rey en el estadio Mestalla. La magistral contra del equipo vasco en los últimos segundos destrozó el corazón de Los Che y envió a los visitantes a la siguiente ronda de manera dramática.
El partido había sido definido por la extraordinaria velada de Umar Sadiq y sus contrastantes fortunas. El delantero nigeriano sufrió una pesadilla inicial cuando su gol en propia puerta en el minuto 26 le dio la ventaja al Athletic, desviando el balón por detrás de su propio portero bajo presión. Sin embargo, Sadiq demostró un carácter extraordinario al empatar en el minuto 35, definiendo desde muy cerca para igualar el encuentro y aparentemente redimirse de su desgracia anterior.
Valencia dominó el encuentro durante largos tramos, su ventaja de posesión del 52.1% reflejando su dominio territorial. Los locales generaron ocasiones a lo largo del partido, con Luis Rioja obligando a Álex Padilla a realizar una buena parada en el minuto 12 tras recortar desde la derecha. El portero de Athletic se posicionó bien para negar el disparo de Rioja con la zurda, una intervención que resultaría crucial en el desenlace final.
El segundo tiempo se convirtió en una tensa batalla táctica, con ambos equipos conscientes de lo que estaba en juego. El entrenador de Athletic, Ernesto Valverde, introdujo sangre nueva, ingresando a Nico Williams e Iñaki Williams en el minuto 70 por Selton Sánchez y Robert Navarro. Los cambios inyectaron velocidad y verticalidad al ataque de Athletic, aunque Valencia seguía buscando el gol de la victoria.
El drama se intensificó en el minuto 71 cuando César Tárrega fue señalado por mano dentro del área tras una revisión del VAR. Mikel Jauregizar se hizo cargo del penalti en el minuto 75, pero Stole Dimitrievski realizó una parada magistral, lanzándose hacia su izquierda para mantener las tablas en el marcador. Las heroicas intervenciones del portero macedonio parecían destinadas a forzar la prórroga mientras el Valencia enviaba jugadores al ataque en busca del gol decisivo.
Dimitri Foulquier estuvo a punto de marcar en el minuto 67, estrellando el balón en el poste derecho desde seis metros tras un excelente trabajo de Lucas Beltrán. El rebote cayó favorablemente para el Athletic, que despejó el balón y resistió ola tras ola de presión del Valencia. Las estadísticas reflejaban lo ajustado del encuentro: 12 disparos contra 11, con ambos porteros realizando dos paradas cada uno. Las 13 faltas del Valencia en comparación con las ocho del Athletic ilustraban su desesperación por interrumpir el ritmo de los visitantes.
El punto de inflexión llegó en el minuto 89 cuando Filip Ugrinic sufrió una lesión, obligando a Valencia a realizar un cambio tardío que interrumpió su ritmo. Guido Rodríguez ingresó al campo, pero la modificación rompió el flujo ofensivo de Valencia en un momento crítico. Athletic percibió la vulnerabilidad y mantuvo la posesión de manera inteligente, esperando su oportunidad.
En el minuto 96 se materializó ese momento. Nico Williams recuperó el balón en el costado izquierdo y avanzó en un contragolpe devastador. Su pase milimétrico encontró a su hermano Iñaki Williams atravesando el centro del campo. El veterano delantero no necesitó segunda invitación, perforando con disparo de derecha por el ángulo inferior izquierdo, batiendo a Dimitrievski. Mestalla quedó en silencio mientras los jugadores del Athletic celebraban con frenesí, su disciplina táctica y definición clínica en la transición siendo la diferencia definitiva.
Los números contaban una historia de dominio del Valencia que al final no sirvió de nada. Superaron el recuento de córners 4-3 y disfrutaron de una posesión ligeramente mayor, pero la eficacia del Athletic en el último tercio resultó superior. Ambos equipos registraron tres disparos entre los tres palos de sus 23 intentos combinados, lo que destacaba la organización defensiva mostrada. Las dos tarjetas amarillas del Valencia —mostradas a Copete en el minuto 88 y a Diego López en el 97— reflejaban su frustración mientras el partido se les escapaba.
La reciente forma del Athletic sugería que estaban cogiendo impulso, tras empatar 1-1 en su encuentro anterior antes de esta victoria. Valencia, mientras tanto, había mostrado resiliencia con triunfos recientes sobre Getafe y Burgos, pero esta derrota les dolerá dado su dominio estadístico y la forma en que se produjo. Los locales crearon suficientes ocasiones para ganar con comodidad, con la oportunidad fallada por Umar Sadiq en el minuto 57 —disparando alto y desviado desde la izquierda— que pesaría mucho a posteriori.
Los ajustes tácticos realizados por ambos entrenadores definieron el desarrollo del encuentro. Los cambios de César Tárrega y Hugo Duro por parte del Valencia en el minuto 59 buscaban reforzar su defensa e imprimir un nuevo impulso ofensivo. El triple cambio del Athletic —con la entrada de Íñigo Ruíz de Galarreta, Gorka Guruzeta y Yuri Berchiche— evidenció la intención de Valverde de dominar el mediocampo y generar opciones de ataque. Estas decisiones finalmente beneficiaron a los visitantes, cuyas variantes desde el banquillo resultaron determinantes.
Valencia debe recomponerse antes de recibir al líder de la liga Real Madrid el 8 de febrero, una perspectiva desalentadora tras esta derrota demoledora. El impacto psicológico de ceder la victoria tan sobre el final pondrá a prueba su resiliencia contra el poderoso equipo de Carlo Ancelotti. Mientras tanto, Athletic Club sigue adelante en la Copa del Rey, con sus sueños de conquistar un título intactos gracias a los heroicos goles de Williams y su capacidad para definir cuando más importaba.