BOLONIA, ITALIA — AC Milan ofreció una lección magistral de definición clínica para demoler al Bologna 3-0 en el Renato Dall'Ara, con los visitantes aprovechando al máximo sus escasas oportunidades a pesar de que los locales dominaron la posesión. Ruben Loftus-Cheek y Christopher Nkunku le dieron al Rossoneri una ventaja contundente en la primera mitad, antes de que el tanto tempranero de Adrien Rabiot en el segundo tiempo dejara el resultado fuera de toda duda en un encuentro de Serie A que evidenció la distancia entre la eficacia y el empeño.
Los primeros compases del partido sugerían que el dominio territorial del Bologna podría dar sus frutos, con los locales disfrutando de la mayor parte de la posesión y explorando los costados a través de Juan Miranda y Nadir Zortea. Sin embargo, la organización defensiva del Milan, dirigida magistralmente por Matteo Gabbia y Strahinja Pavlovic, frustró las ambiciones ofensivas del equipo local. La amenaza de contraataque de los visitantes se materializó en el minuto 16, cuando Jens Odgaard obligó a Mike Maignan a intervenir con un cabezazo tras el centro de Miranda, pero el portero francés estuvo a la altura de las circunstancias.
El Milan mostró su despiadada efectividad cuatro minutos después, cuando el cabezazo de Christopher Nkunku desde el centro de Zachary Athekame fue rechazado por Federico Ravaglia, pero Ruben Loftus-Cheek aprovechó el rebote para anotar de cerca. El gol, contra el desarrollo del juego, dejó atónitos a los aficionados locales y expuso la vulnerabilidad defensiva del Bologna al perder la posesión.
Los Rossoneri duplicaron su ventaja en el minuto 39 a través de Nkunku desde el punto de penal, el francés colocando con calma el balón en el ángulo inferior derecho después de que Ravaglia derribara a Loftus-Cheek dentro del área. La pena máxima fue consecuencia del movimiento incisivo del Milan en el último tercio, con la visión de Luka Modric y la laboriosidad de Youssouf Fofana en el mediocampo creando la plataforma para las incursiones ofensivas de los visitantes.
El Bologna salió del descanso con renovado propósito, pero sus esperanzas de remontar se desvanecieron en apenas tres minutos tras la reanudación. Rabiot se infiltró sin marca en el área y definió con un remate de zurda por debajo de Ravaglia para hacer el 3-0, culminando un contragolpe devastador que dejó a la defensa local completamente descolocada. La inteligente ubicación del mediocampista francés y su serenidad frente a la portería ejemplificaron la superioridad del Milan en los momentos decisivos.
Las estadísticas dibujaron una imagen curiosa del encuentro. Bologna tuvo un 54.3% de posesión y registró 13 disparos frente a los 10 del Milan, sin embargo, la precisión de los visitantes resultó decisiva. El Milan logró enviar siete de sus 10 intentos entre los tres palos, en comparación con el escaso registro de dos de 13 disparos del Bologna, subrayando la diferencia de calidad en el último tercio del campo. Ravaglia realizó cuatro paradas para mantener un marcador respetable, negando tres veces a Niclas Füllkrug después de que el delantero alemán ingresara como suplente en el minuto 72.
La frustración del Bologna se manifestó en una serie de amonestaciones, con Remo Freuler, Lewis Ferguson y el portero Ravaglia recibiendo tarjetas amarillas mientras la disciplina de los locales se desmoronaba. El equipo local ganó cinco córners frente a ninguno del Milan, pero no supo aprovechar sus oportunidades a balón parado, con Nicolò Casale enviando un cabezazo desviado desde una posición prometedora en el minuto 57.
La disciplina táctica del Milan brilló mientras absorbía la presión del Bologna y golpeaba con precisión devastadora. Davide Bartesaghi y Koni De Winter proporcionaron amplitud y solidez defensiva en las bandas, mientras que la experiencia de Modric en el mediocampo permitió al Milan controlar el ritmo cuando fue necesario. La capacidad del maestro croata para dictar el juego desde posiciones profundas le dio al equipo visitante una compostura de la que el Bologna carecía a pesar de su ventaja territorial.
En los tramos finales, el Milan manejó el partido con comodidad, con Füllkrug y Pervis Estupiñán ingresando para aportar piernas frescas y mantener la estructura de los visitantes. Los cambios del Bologna —introduciendo a Thijs Dallinga, Federico Bernardeschi, Nikola Moro y Nicolò Cambiaghi— no lograron encender la remontada que los aficionados locales anhelaban. Bernardeschi disparó desviado dos veces en los últimos 10 minutos, mientras la búsqueda del Bologna de un gol de consolación resultó infructuosa.
El resultado mantiene al Milan firmemente en la conversación por el título, ubicándose segundo con 35 puntos de 16 partidos, mientras que la irregularidad del Bologna los mantiene estancados en séptimo lugar a pesar de algunos destellos de calidad. La capacidad de los Rossoneri para castigar a sus rivales sin piedad les será de gran ayuda en los desafíos por venir, mientras que el Bologna debe encontrar la manera de convertir su dominio en goles si aspira a escalar posiciones en la tabla.
Este rendimiento marca el estándar para el Milan cuando reciba a Como el 8 de febrero, mientras que el Bologna buscará la redención cuando el Lazio visite el Renato Dall'Ara el 4 de febrero.