BARCELONA, ESPAÑA — Los líderes del campeonato Barcelona reforzaron sus credenciales de título con una contundente victoria de 3-0 sobre el necesitado Real Oviedo en el Spotify Camp Nou, ampliando la distancia entre el primero y el último de La Liga. Con todo en juego para ambos equipos —Barcelona persiguiendo la gloria, Oviedo luchando por su supervivencia—, la diferencia de calidad resultó insuperable, con Dani Olmo, Raphinha y Lamine Yamal anotando los goles decisivos en una segunda parte dominante.
Los primeros 45 minutos contaron la historia de la temporada del Barcelona: supremacía territorial sin profundidad. Controlando el 72.7% de la posesión, los Blaugrana mantuvieron a Oviedo completamente replegado en su propia área, buscando incansablemente una brecha. Robert Lewandowski estuvo más cerca antes del descanso, cuando su cabezazo desde el córner de Raphinha pasó rozando el poste en el minuto 48. Los visitantes, organizados y disciplinados, absorbieron ola tras ola de presión, con Aarón Escandell atento a todo lo que el Barcelona le lanzaba. Sin embargo, la sensación de inevitabilidad flotaba pesada en el aire catalán —era solo cuestión de cuándo, no de si.
La ruptura llegó siete minutos después del inicio del segundo tiempo, y fue Olmo quien la provocó. El internacional español recibió un balón suelto dentro del área y definió con precisión con su pierna derecha, enviándolo al ángulo inferior izquierdo, haciendo estallar de júbilo a los aficionados locales. El gol desmoronó la resistencia del Oviedo, y el Barcelona no tardó en profundizar la herida. Apenas cinco minutos después, Raphinha amplió la ventaja con un momento de brillantez individual, clavando un remate sublime con su pierna izquierda desde fuera del área que superó el desesperado vuelo de Escandell y se coló en el ángulo inferior izquierdo.
En su descargo, el Oviedo no se rindió por completo. Josip Brekalo, quien ingresó como suplente, obligó a Joan García a una intervención brillante en el tiempo de descuento con un disparo de derecha desde el carril izquierdo. Momentos antes, Haissem Hassan había probado la defensa del Barcelona con un remate de zurda que se fue desviado. Pero estos fueron meros detalles en un partido que el Barcelona dominó de principio a fin. La presión constante de los locales se tradujo en 10 córners, y su trío ofensivo de Lewandowski, Raphinha y Yamal se combinó para atormentar a la ya agotada defensa del Oviedo durante todo el encuentro.
El tercer gol, llegando en el minuto 73, mostró el entendimiento casi telepático que se está desarrollando entre las jóvenes estrellas del Barcelona. Olmo se convirtió en asistente, filtrando un pase medido con precisión hacia el camino de Yamal. La sensación adolescente no falló, definiendo con calma un remate de zurda desde el centro del área hacia el ángulo inferior izquierdo. Fue la segunda participación en gol de Yamal en la tarde, después de haber obligado previamente a Escandell a una gran intervención con un remate curvo desde el costado derecho en el minuto 61.
El dominio estadístico del Barcelona dibujó un cuadro vívido de su superioridad. A pesar de que el Real Oviedo logró 12 disparos, solo tres inquietaron a García, y la falta de puntería de los visitantes reflejó sus problemas de toda la temporada. El conjunto asturiano cometió 21 faltas frente a las ocho del Barcelona, intentando interrumpir el ritmo del equipo local siempre que era posible, aunque la diferencia de calidad resultaba infranqueable. Frenkie de Jong orquestó el juego desde el mediocampo, mientras que Eric García y Gerard Martín —sustituido al descanso por Jules Koundé— dirigieron la defensa con autoridad.
Los cambios de los entrenadores contaron historias diferentes. Xavi Hernández, del Barcelona, introdujo piernas frescas con Alejandro Balde y Fermín López ingresando al campo en el minuto 60, manteniendo la intensidad mientras se aseguraban los puntos. Los cambios del Oviedo —entre ellos Santi Cazorla, Josip Brekalo y Thiago Borbas— llegaron demasiado tarde para modificar la narrativa. El único córner de los visitantes, conseguido en el minuto 50, resaltó su incapacidad para mantener cualquier amenaza ofensiva significativa contra un equipo que operaba en un plano completamente diferente.
Escandell merece mención por evitar una derrota más abultada. El portero del Oviedo realizó cuatro paradas, incluyendo una intervención espectacular para negarle el gol de cabeza a Lewandowski en el minuto 56 tras un centro preciso de Yamal. El delantero polaco, aunque no pudo anotar, fue fundamental para estirar la defensa del Oviedo, con su movimiento creando espacios para que sus compañeros los aprovecharan. Roony Bardghji, quien entró tarde por Yamal, casi añade un cuarto gol en tiempo de descuento, habilitando a Lewandowski para un remate que Escandell logró contener.
La victoria consolida la posición del Barcelona en la cima con 49 puntos de 19 partidos, sus 16 victorias y una diferencia de gol de +33 subrayando sus credenciales de campeón. Para el Oviedo, hundido en el puesto 20 con apenas 13 puntos y una diferencia de gol de -19, la puerta del descenso se cierne amenazante. Su racha sin ganar continúa, y con la supervivencia como único objetivo, cada partido tiene un peso existencial.
El juego fluido en ataque, la solidez defensiva y el control del mediocampo del Barcelona sugieren un equipo que alcanza su mejor momento en la recta final de la temporada. La perfecta integración entre juventud y experiencia —la exuberancia de Yamal complementando la astucia de Lewandowski— le ofrece a Xavi opciones envidiables. Mientras tanto, el Oviedo debe encontrar resiliencia de alguna manera si quiere evitar el descenso, aunque actuaciones como esta no ofrecen mucho aliento.
Los Blaugrana buscarán mantener este impulso cuando Sevilla visite el 1 de febrero, un encuentro que promete poner a prueba su determinación por el título. Para el Oviedo, la lucha por la supervivencia continúa, y deberán reagruparse rápidamente antes de su próximo compromiso. Un equipo marcha con confianza hacia la gloria; el otro se debate desesperadamente para evitar el desastre.