BREMEN, ALEMANIA — El remate de derecha de Ansgar Knauff en los minutos finales del tiempo añadido completó una remontada espectacular y le arrebató un dramático empate 3-3 al Eintracht Fráncfort, negándole una victoria vital al Werder Bremen en un clásico de la Bundesliga en el Weserstadion. En un partido que osciló violentamente con tres goles en los últimos doce minutos, los visitantes mostraron una resiliencia notable para remontar en dos ocasiones, con el gol de Knauff en el minuto 94 asegurando que se repartieran los puntos en un encuentro que encapsuló a la perfección el caos y la calidad de la máxima categoría alemana. El resultado hace poco por alterar la tabla de posiciones de la zona media, con el Fráncfort, séptimo, ascendiendo a 25 puntos y el Bremen, duodécimo, acercándose a 17, pero proporcionó un espectáculo del más alto nivel.
El partido estalló de vida desde el primer segundo. Directamente desde el saque inicial, el Eintracht Fráncfort ejecutó una sorprendente jugada a balón parado que pilló al Bremen desprevenido. El pase de cabeza de Nathaniel Brown encontró a Arnaud Kalimuendo completamente solo en el centro del área, y el delantero francés no falló, colocando un tranquilo remate de derecha ante un atónito Mio Backhaus con solo un minuto en el reloj. El inicio soñado para los visitantes pareció marcar la pauta, pero el Werder Bremen, dominando el balón con un 60.4% de posesión, se fue metiendo pacientemente en el partido. Su presión dio fruto en el minuto 29 cuando el pase milimétrico de Yukinari Sugawara partió la defensa del Fráncfort, permitiendo al veloz Justin Njinmah descolgarse y rematar con un preciso disparo bajo al palo izquierdo, restableciendo la igualdad.
La segunda mitad comenzó con el Fráncfort amenazando de nuevo, ya que Ritsu Doan forzó una buena parada de Backhaus en el minuto 51. Solo cinco minutos después, los visitantes volvieron a ponerse por delante. Tras un periodo de presión, Farès Chaïbi encontró a Nnamdi Collins en el área, y el defensa mostró una impresionante compostura para perforar con un remate de derecha justo por el centro, poniendo al Fráncfort 2-1 arriba. El juego entró entonces en un periodo conflictivo, con el Fráncfort acumulando tarjetas amarillas—cuatro en total frente a una del Bremen—mientras intentaba romper el ritmo del equipo local. La presión implacable del Werder finalmente produjo una espectacular ráfaga de dos goles en el espacio de dos minutos. Primero, en el minuto 78, el suplente Samuel Mbangula envió un centro superbio desde un balón parado, y Jens Stage se elevó más que nadie para clavar un magnífico cabezazo al ángulo superior derecho. Antes de que el Fráncfort pudiera reorganizarse, el Bremen volvió a golpear en un devastador contraataque. Romano Schmid lideró la carga y, de forma desinteresada, dejó el balón servido para su compañero suplente Jovan Milosevic, quien lo empujó con frialdad en el minuto 80 para completar la remontada y desatar el éxtasis en el Weserstadion.
La batalla táctica estuvo definida por el control del Bremen y la puntería del Fráncfort. El Werder, dirigido por Senne Lynen en el mediocampo, mantuvo a sus rivales acorralados durante largos tramos, traduciendo su ventaja del 60.4% en posesión en un recuento de 13-8 en tiros. Sin embargo, el compacto bloque defensivo del Fráncfort, liderado por Robin Koch, forzó al Bremen a intentar lanzamientos mayoritariamente especulativos, con ambos equipos registrando idénticos cuatro tiros a puerta. El duelo individual clave enfrentó a los vivaces extremos del Bremen, Njinmah y Marco Grüll, contra los laterales del Fráncfort Brown y Rasmus Kristensen, una batalla que vio a Kristensen ser sustituido por lesión. En el centro del campo se libró una feroz contienda entre Lynen y Mahmoud Dahoud del Fráncfort, quien también abandonó lesionado, con el enfoque físico de los visitantes reflejado en sus 15 faltas frente a las 8 del Bremen.
Según los números, la dominancia estadística del Werder Bremen era clara pero en última instancia engañosa. Su 60.4% de posesión y 13 tiros totales sugerían una actuación dominante, sin embargo solo lograron poner cuatro de esos intentos a puerta, la misma cantidad que el Fráncfort. Los visitantes demostraron una eficiencia superior en los momentos cruciales, anotando en tres de sus cuatro tiros a puerta. El recuento disciplinario contó su propia historia de un encuentro fogoso, con el Fráncfort recibiendo cuatro tarjetas amarillas en sus intentos por sofocar el juego fluido del Bremen, mientras que la única amonestación del Bremen fue para el combativo Romano Schmid. El recuento de córners también favoreció al equipo local 4-1, subrayando su ventaja territorial y su presión persistente en el último tercio.
El punto de inflexión llegó no con un gol, sino con un cambio y un giro en el momentum. La entrada de Samuel Mbangula por Marco Grüll en el minuto 75 inyectó verticalidad y piernas frescas en la banda izquierda del Bremen. Fue el centro milimétrico de Mbangula el que creó el empate de Stage, y su presencia estiró a una defensa del Fráncfort que flaqueaba, creando el espacio para el rápido contraataque que llevó al gol de Milosevic. Sin embargo, el giro final se reservó para los estertores del tiempo añadido. Con el Bremen aparentemente victorioso, el Fráncfort lanzó un último asalto. El suplente Ayoube Amaimouni-Echghouyab, que ya había sido amonestado, envió un centro esperanzador a un área abarrotada. El balón cayó ante Ansgar Knauff, otro suplente de la segunda parte, quien controló y martilleó un remate de derecha al palo izquierdo. Tras una breve revisión del VAR por un posible mano en la jugada previa, el gol fue convalidado, desatando celebraciones desenfrenadas entre la afición visitante y dejando a la local en un silencio atónito.
De cara al futuro, el Eintracht Fráncfort debe reagruparse rápidamente para un crucial compromiso europeo, ya que recibirá al FK Qarabag en la UEFA Europa Conference League el 21 de enero. El punto dramático conseguido en Bremen impulsará la moral, pero también subraya vulnerabilidades defensivas que deben abordarse de cara a una apretada agenda. Para el Werder Bremen, la frustración por encajar tan tarde será inmensa, pero el aspecto positivo será el carácter mostrado para remontar un resultado adverso y el atractivo fútbol de posesión que produjeron. El equipo de Ole Werner buscará construir sobre la actuación, más que sobre el resultado, mientras continúa su búsqueda por ascender en la tabla de la Bundesliga en su próximo compromiso doméstico. Este partido será recordado como un ejemplo clásico de la imprevisibilidad del fútbol, donde la dominancia estadística no garantiza nada y el pitido final nunca llega lo suficientemente pronto para el equipo que va por delante.