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Match Report

El doblete de penalti de Vanat hunde al Espanyol y el Girona se lleva un vital 0-2 a domicilio.

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Myfutbol AI
Staff Writer
January 17, 2026
4 min read
Updated Jan 16, 2026

Puntos Clave

  • • El Girona se llevó una crucial victoria 0-2 como visitante ante el Espanyol con ambos goles llegando de penaltis de Vladyslav Vanat.
  • • El delantero ucraniano mantuvo la calma para convertir los lanzamientos desde el punto de penal en el tiempo añadido de cada tiempo, sellando los tres puntos.
  • • A pesar de crear 14 intentos, el Espanyol fue lamentablemente impreciso, colocando solo 2 disparos entre los tres palos durante todo el partido.
  • • El resultado perjudica las aspiraciones del Espanyol de entrar en el top cinco, mientras que le da al Girona un impulso significativo en su lucha por evitar el descenso.

BARCELONA, ESPAÑA — Un partido definido por la frustración de los locales y la eficacia letal de los visitantes culminó con una victoria por 0-2 del Girona sobre el Espanyol en el estadio RCDE. En un encendido encuentro de LALIGA que vio diez tarjetas amarillas, el duelo giró en torno a dos decisivas acciones de penalti, ambas transformadas con frialdad por Vladyslav Vanat en el tiempo añadido de cada periodo. El resultado supone un duro golpe para el Espanyol, quinto clasificado, que dominó el recuento de lanzamientos pero careció de puntería, y tres puntos de enorme valor para el Girona, decimotercero, en su batalla por alejarse de los puestos de descenso.

Los momentos decisivos del partido fueron llamativos por su similitud y su cronometraje. La primera apertura del marcador llegó en las postrimerías del descuento de la primera parte. El Girona, tras capear la presión inicial del Espanyol, consiguió un penalti. Vladyslav Vanat se encargó de lanzarlo y no mostró signos de presión, enviando su zurdazo bajo al ángulo izquierdo para dar a los visitantes una ventaja de 1-0 en el descanso, contra el guion del partido. El patrón se repitió casi de forma idéntica cuando el reloj superó los 90 minutos de la segunda mitad. En el minuto 92, Rubén Sánchez cometió penalti en el área, con Yáser Asprilla provocando la falta. Una vez más, Vanat asumió la responsabilidad, replicando su remate anterior con otro zurdazo al mismo rincón, sellando la victoria 0-2 y completando su doblete desde los doce pasos.

La batalla en el centro del campo y a lo largo de las líneas defensivas fue intensamente disputada, reflejada en el casi idéntico reparto de posesión (50.8% a 49.2%) y en los 17 faltas cometidas por cada bando. La dupla central del Espanyol, Pol Lozano y Ramon Terrats, trabajó incansablemente para crear ocasiones, alimentando a los extremos Jofre Carreras y Urko González de Zárate. Sin embargo, la organización defensiva del Girona, dirigida por el experimentado Paulo Gazzaniga bajo palos y por una disciplinada línea defensiva, se mantuvo firme bajo una presión esporádica. Para el Girona, la amenaza ofensiva fue más intermitente pero al final más efectiva, con Viktor Tsygankov y Bryan Gil sirviendo de válvulas de escape antes de que las entradas de Yáser Asprilla y Joel Roca ayudaran a gestionar el final del encuentro. Los duelos físicos fueron constantes, particularmente entre Leandro Cabrera del Espanyol y los delanteros del Girona, marcando un tono combativo que el árbitro gestionó con un sinfín de amonestaciones.

En cuanto a los números, la historia de la falta de puntería del Espanyol queda al descubierto. A pesar de intentar el doble de lanzamientos que su rival (14 frente a 7), el equipo local solo logró colocar dos entre los tres palos, ambos detenidos con comodidad por Gazzaniga. Urko González de Zárate forzó una de esas paradas en el minuto 65, mientras que otros intentos de Carreras, Terrats y Cabrera se fueron por alto o a lado. En contraste, el Girona registró cuatro tiros a puerta de sus siete intentos, con los dos penaltis de Vanat representando la mitad. La paridad estadística se extendió a los córners (5-4 para el Espanyol) y las paradas (2-2 para cada portero), pero la diferencia crítica fue la contundencia en el área. El árbitro estuvo constantemente ocupado, mostrando diez tarjetas amarillas en un partido fogoso que vio amonestaciones para el goleador Vanat, Gazzaniga y Álex Moreno por el Girona, y para Rubén Sánchez, Jofre Carreras, Carlos Romero y Antoniu Roca por el Espanyol.

El punto de inflexión llegó sin duda con la concesión del primer penalti justo antes del descanso. El Espanyol había controlado gran parte del primer periodo sin poner realmente en aprietos a Gazzaniga, y encajar de esa manera —y en ese momento— drenó el ímpetu y la confianza del equipo local. Les obligó a perseguir el partido en la segunda mitad, abriendo espacios que el Girona pudo explotar en la contra, y condujo finalmente a una creciente sensación de desesperación en su juego. Esta ansiedad fue palpable en sus remates precipitados y culminó en la falta tardía e innecesaria de Rubén Sánchez que regaló al Girona el segundo penalti sentenciador. La gestión del partido del Girona tras ponerse por delante fue ejemplar; descompusieron el ritmo del Espanyol, cometieron faltas tácticas cuando fue necesario y nunca parecieron nerviosos a pesar de la ventaja territorial de los locales.

De cara al futuro, este resultado redefine la narrativa de la temporada para ambos equipos. Para el Espanyol, una oportunidad perdida de afianzar su posición entre los cinco primeros exige una respuesta inmediata para mantener su aspiración de clasificación europea. Deben redescubrir su puntería definitiva frente a la portería. Para el Girona, esta trabajada victoria fuera de casa ante un equipo de la parte alta de la tabla supone una inyección masiva de confianza y puntos en su lucha por la permanencia. Demuestra una resiliencia y una disciplina táctica que serán vitales en las próximas semanas. Los equipos se reconfigurarán ahora durante la semana, analizando las lecciones de este partido —el Espanyol su definición, el Girona su solidez defensiva y ejecución en balones parados— antes de preparar los siguientes desafíos de la campaña de LALIGA. La victoria sirve como un plan maestro para el Girona: organizado, disciplinado y letal cuando se le presentan oportunidades escasas. Para el Espanyol, es un recordatorio crudo de que el dominio en posesión y lanzamientos significa poco sin el producto final que lo respalde.

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