FUNCHAL, PORTUGAL — En un encuentro palpitante de la Primeira Liga portuguesa que ejemplificó la naturaleza impredecible de la liga, el C.D. Nacional y el Santa Clara protagonizaron un emocionante empate 3-3 en el Estádio da Madeira. El gol dramático de Elias Manoel en el minuto 95 salvó un punto para el Santa Clara, asegurando una conclusión emocionante a un partido que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos.
El encuentro cobró vida desde los primeros momentos, con Vinícius Lopes dando al Santa Clara un inicio de ensueño. A los cuatro minutos, el delantero aprovechó un lapsus defensivo momentáneo, encontrando espacio en el centro del área y disparando un preciso tiro con la derecha que superó a Kaique y dejó atónita a la afición local. El Nacional, sin embargo, se negó a intimidarse, respondiendo con su característica resistencia.
Chuchu Ramírez emergió como el protagonista destacado del partido, arrastrando por sí solo a su equipo de vuelta a la contienda con un brillante hat-trick. Su primer gol llegó en el minuto 21, convirtiendo desde corta distancia tras una inteligente asistencia de cabeza de Paulinho Bóia que demostró la intención atacante del Nacional. Ramírez luego mostró su naturaleza clínica al convertir un penalti en el minuto 38, ejecutando con frialdad un disparo con la derecha al rincón inferior derecho.
Justo antes del descanso, Paulo Victor restableció la paridad para el Santa Clara con un momento de brillantez individual. El mediocampista curvó un sublime disparo con la izquierda desde el lado izquierdo del área, encontrando el rincón inferior derecho y asegurando que los equipos fueran al descanso empatados 2-2.
La segunda parte perteneció a Ramírez, quien completó su hat-trick con un espectacular disparo en el minuto 50. Recibiendo un pase perfectamente medido de Liziero en el centro del área, desató un cañonazo con la izquierda que voló al rincón superior izquierdo, dejando clavado a Gabriel Batista y a la afición local en éxtasis.
Sin embargo, el dominio estadístico del Santa Clara contaba una historia diferente. Controlaron el 54,2% de la posesión y crearon significativamente más oportunidades, disparando 22 veces comparado con los 13 del Nacional. Ocho córners contra dos ilustraron aún más su intención atacante, a pesar de ir repetidamente por detrás en el marcador.
El partido fue un encuentro ardiente que demandó la atención constante del árbitro. Se mostraron ocho tarjetas amarillas mientras ambos equipos se comprometieron con un estilo de juego agresivo y de alto ritmo. El Nacional acumuló 14 faltas contra las 11 del Santa Clara, con la intensidad sin decaer a pesar de las fluctuaciones constantes del marcador.
Cuando el partido entró en sus etapas finales, la presión persistente del Santa Clara finalmente dio frutos. Un córner en el minuto 95 vio el cabezazo inicial de Gabriel Batista fallar hacia la izquierda, pero el balón cayó perfectamente para el suplente Elias Manoel. Posicionado en el lado izquierdo del área pequeña, perforó un disparo con la derecha al rincón inferior izquierdo, enviando a los seguidores visitantes al delirio.
Las unidades defensivas fueron puestas a prueba completamente. Kaique realizó tres paradas cruciales para el Nacional, mientras Gabriel Batista fue igualmente desafiado en el otro extremo. Los seis goles, repartidos entre siete jugadores diferentes, destacaron la profundidad del talento y la ambición atacante en exhibición.
El resultado mantiene el status quo en la clasificación de la liga, con ambos equipos empatados con 15 puntos y separados solo por la diferencia de goles. El Nacional se sitúa 11º, con el Santa Clara justo por debajo en el 12º puesto, continuando su intrigante batalla en la zona media de la tabla.
De cara al futuro, el C.D. Nacional recibirá al Gil Vicente el 18 de enero, mientras el Santa Clara dará la bienvenida al FC Famalicão, ambos equipos esperando construir sobre el impulso atacante mostrado en este extraordinario encuentro. Para los neutrales, este partido fue un recordatorio de la capacidad de la Primeira Liga portuguesa para el drama, la impredecibilidad y el puro entretenimiento futbolístico sin adulterar.