El momento decisivo llegó en el minuto 87 cuando Luís Esteves envió un peligroso centro desde el flanco izquierdo. Eduardo, quien había ingresado al partido apenas cuatro minutos antes, saltó más alto en el área y cabeceó con potencia superando a Rui Silva, quien había sido prácticamente imbatible hasta ese momento. El gol desató celebraciones desenfrenadas entre la afición local y dejó devastado al mermado plantel del Sporting después de defender con resolución con números reducidos.
El Sporting se había adelantado al filo del entretiempo a través de Luis Suárez, quien aprovechó el pase filtrado perfectamente dosificado de Eduardo Quaresma. El delantero uruguayo mostró compostura para colocar su disparo de derecha desde el lado derecho del área hacia el centro de la portería, dándole a su equipo una ligera ventaja en el descanso. Ese gol parecía suficiente para los visitantes, particularmente después de que resistieron una tormenta en la segunda mitad jugando con nueve hombres.
El partido cambió dramáticamente en el minuto 79 cuando Gonçalo Inácio recibió la tarjeta roja por una falta sobre Gustavo Varela en una peligrosa posición de ataque. Ya estirado defensivamente, el Sporting se replegó en un bloque profundo, confiando en la brillantez de Silva bajo los postes. El portero fue llamado a la acción ocho veces a lo largo del partido, realizando paradas cruciales para negar a Joelson Fernandes, Marvin Elimbi y Carlos Eduardo en los momentos finales.
A pesar de que el Sporting controló el 63.7% de la posesión y acorraló al Gil Vicente durante largos períodos, los locales crearon más oportunidades, registrando 19 disparos comparados con los 14 del Sporting. El Gil Vicente también superó el conteo de córners 8-7 y logró nueve tiros a puerta frente a los cuatro del Sporting, demostrando su intención ofensiva contra uno de los equipos de élite de la liga. El árbitro se mantuvo ocupado durante todo el encuentro, mostrando nueve tarjetas en un partido disputado que vio a ambos equipos recibir cuatro tarjetas amarillas antes de la expulsión de Inácio.
El punto de inflexión llegó no solo con la tarjeta roja sino con los ajustes tácticos del entrenador Bruno Pinheiro. La introducción de Carlos Eduardo y Jonathan Mutombo en el minuto 83 añadió piernas frescas y presencia aérea que finalmente resultó decisiva. Murilo de Souza y Joelson Fernandes constantemente causaron problemas a la defensa del Sporting, mientras que Morten Hjulmand y Maxi Araújo trabajaron incansablemente para proteger su mermada defensa.
El Gil Vicente recibirá al C.D. Nacional el 18 de enero, mientras que el Sporting viajará para enfrentar al Casa Pia el mismo día.