CHICAGO, ILLINOIS, EE.UU. — El New York Red Bulls llegó a Soldier Field como equipo secundario y se marchó con una victoria contundente de 3-1, desmantelando a un Chicago Fire FC que había lucido sólido en cuarto lugar antes de esta sobria noche a orillas del lago. Un devastador período de cuatro minutos a uno y otro lado del descanso marcó la pauta, con Jorge Ruvalcaba y Cade Cowell golpeando en rápida sucesión para dejar al Fire en estado de shock y persiguiendo sombras. Un gol en propia portería de Dylan Nealis en el minuto 87 dio algo que celebrar a los aficionados locales, pero fue muy poco y muy tarde contra un equipo Red Bulls que ejecutó su plan de juego con precisión despiadada.
Los golpes decisivos fueron asestados con precisión quirúrgica. Ruvalcaba rompió el empate sobre la hora del primer tiempo, aprovechando el pase incisivo de Emil Forsberg y disparando con la derecha desde la izquierda del área hacia la escuadra superior derecha — un remate de genuina calidad que silenció a la multitud de Soldier Field justo cuando el primer tiempo parecía derivar hacia un empate sin goles. El Fire apenas tuvo tiempo para reagruparse en el vestuario cuando Cowell torció el cuchillo cuatro minutos en la segunda mitad, convirtiendo un disparo con la derecha desde el centro del área después de que el contraataque rápido de Ronald Donkor abriera la defensa de Chicago de par en par. Dos goles en cuatro minutos, y el partido estaba efectivamente decidido como contienda.
Chicago intentó responder. Hugo Cuypers estuvo cerca en dos ocasiones, obligando a Ethan Horvath a hacer paradas desde la izquierda del área y luego desde el centro, con Horvath manteniéndose firme ambas veces para negar al delantero belga. Maren Haile-Selassie golpeó el travesaño con un cabezazo desde el centro del área, asistido por Anton Salétros, en un momento que resumió la frustrante noche de Chicago — todo esfuerzo, muy poco premio. Jonathan Bamba fue retirado en el minuto 61 cuando el entrenador Gregg Berhalter reorganizó sus opciones ofensivas, con Puso Dithejane introducido en un intento de inyectar energía fresca a un ataque del Fire que estaba luchando por encontrar su ritmo.
Los equipos compartieron la posesión casi equitativamente al 50%-50%, haciendo que la ventaja clínica de Nueva York fuera aún más llamativa. Los Red Bulls no dominaron el balón — simplemente lo aprovecharon cuando importaba. Las tres paradas de Horvath contra una de Brady contaron la historia de la noche en términos numéricos claros: Chicago creó ocasiones pero careció de la compostura para convertirlas, mientras que Nueva York castigó cada oportunidad con frialdad eficiente.
El punto de inflexión llegó en el minuto 81, cuando Eric Choupo-Moting — introducido como sustituto en el descanso por Julian Hall — se acercó para convertir un penal con un remate composado con la derecha hacia la esquina inferior izquierda, haciendo que fuera 3-0 y extinguiendo cualquier esperanza persistente de una remontada de Chicago. El momento fue acompañado por una ráfaga de amonestaciones: Jorge Ruvalcaba y Maren Haile-Selassie recibieron tarjetas amarillas en el mismo minuto, añadiendo un tono conflictivo a los tramos finales. La amonestación de Haile-Selassie resultó costosa en otro sentido, ya que fue reemplazado por Dylan Borso apenas cuatro minutos después. Robert Voloder ya había sido amonestado en el minuto 18 por una falta grave, y Omar Valencia recibió una amarilla tardía en el sexto minuto del tiempo de descuento cuando los ánimos se caldearon.
El gol en propia portería de Nealis en el minuto 87 — desviando inadvertidamente el balón pasado su propio portero — le dio a Chicago una consolación y un ápice de dignidad, pero el marcador de 3-1 reflejó la verdadera brecha entre los equipos en la noche. Para un equipo Fire que había goleado al Sporting Kansas City 5-0 hace apenas semanas, esto fue un recordatorio humillante de su inconsistencia, habiendo perdido ahora partidos locales consecutivos.
El marcador se reinicia; la tabla no. El Chicago Fire FC, ahora con preguntas que responder sobre su solidez defensiva, recibe al D.C. United el 13 de mayo en un partido al que no pueden permitirse acercarse con la misma vulnerabilidad que mostraron aquí. El New York Red Bulls, mientras tanto, recibe al Columbus Crew en la misma fecha, cabalgando una rara ola de confianza después de un resultado que hará maravillas para un equipo que había perdido cinco de sus últimos seis encuentros antes de esta noche espectacular en Chicago.