NÁPOLES, ITALIA — Eljif Elmas fue quien abrió la brecha entre los equipos, pero fue el portero Vanja Milinkovic-Savic quien finalmente preservó la victoria 2-1 de Nápoles sobre el Torino en Serie A en el Estadio Diego Armando Maradona, negando a Tino Anjorin en el minuto 86 antes de que el cabezazo de Cesare Casadei hiciera que el final fuera tenso. El resultado lleva al Nápoles, tercero clasificado, a 56 puntos, mientras que el Torino sigue atrapado en la decimocuarta posición con 30, la brecha entre las ambiciones de los clubes tan amplia como lo sugería el marcador durante la mayor parte de la noche.
Nápoles no perdió tiempo imponiéndose. En menos de siete minutos, Leonardo Spinazzola entregó desde un córner y Alisson Santos recibió el balón desde fuera del área, disparando con la derecha hacia la esquina inferior izquierda para dar a los locales una ventaja temprana. El Maradona estalló, y el Torino apenas tuvo tiempo para recomponerse antes de que Mathías Olivera probara a Alberto Paleari desde corta distancia momentos después, el portero del Torino sofocando el intento para mantener el déficit en uno. Nápoles dominó el balón con un 64,2% de posesión, manteniendo al Torino replegado durante largos tramos, y Paleari fue requerido nuevamente en el minuto 11 cuando Nikola Vlasic —una de las pocas luces del Torino— disparó desde fuera del área, solo para que Milinkovic-Savic lo rechazara en el otro extremo.
La segunda mitad trajo más de la misma presión implacable del Nápoles. Alisson Santos probó a Paleari dos veces más —en los minutos 49 y 60— mientras que Rasmus Højlund forzó otra parada espléndida en el minuto 53, el disparo del danés con la izquierda desde el centro del área fue desviado a la escuadra. Nápoles fue clínico, colocando 9 de sus 14 disparos entre los tres palos, y el segundo gol parecía inevitable. Llegó en el minuto 68 cuando Matteo Politano desvió un pase de cabeza hacia Eljif Elmas, quien ejecutó un disparo controlado con la derecha desde el centro del área hacia la esquina inferior izquierda. La resistencia del Torino, tan tenaz durante largos períodos, finalmente se resquebrajó.
El panorama táctico fue de casi total supremacía del Nápoles. Matteo Politano y Leonardo Spinazzola fueron una amenaza constante por las bandas, combinándose para crear varios de los mejores momentos del Nápoles antes de que ambos fueran reemplazados en la segunda mitad. Spinazzola cedió su lugar a Miguel Gutiérrez en el minuto 69, mientras que Politano se marchó en el minuto 84 junto a Rasmus Højlund, con Romelu Lukaku y Pasquale Mazzocchi introducidos. El mediocampo del Torino se volvió cada vez más desorganizado bajo la presión, acumulando tres tarjetas amarillas —Gvidas Gineitis y Ardian Ismajli amonestados en los minutos 63 y 64 respectivamente, seguidos por Valentino Lazaro en el minuto 73 por una falta grave— conforme la frustración se apoderaba.
Los números contaban la historia completa de la dominación del Nápoles: 14 disparos contra 7 del Torino, 11 córners contra 2, y una posesión del 64,2% contra 35,8%. El portero del Torino fue requerido 7 veces, un esfuerzo individual heroico de Paleari que mantuvo el marcador respetable. El propio Milinkovic-Savic del Nápoles estuvo mucho menos ocupado, realizando solo 3 paradas, aunque dos de ellas resultaron decisivas en los tramos finales.
El punto de inflexión no llegó con el gol de Elmas sino en los minutos finales frenéticos. El Torino, galvanizado por un doble cambio que introdujo a Cesare Casadei y Sandro Kulenovic en el minuto 67, de repente encontró un pulso. Anjorin, introducido en el minuto 78, forzó a Milinkovic-Savic a una parada afilada en el minuto 86, y luego Casadei se elevó para cabecear a gol desde un centro de Ché Adams tras un córner en el minuto 87 —un gol que hizo palpitar los nervios alrededor del Maradona—. Pero Nápoles se mantuvo firme durante un tramo final tenso, asegurando la victoria con la compostura de un equipo acostumbrado a la presión.
El marcador se reinicia; la tabla no. Nápoles lleva tres puntos más a su encuentro en casa contra el Lecce el 15 de marzo, mientras que el Torino debe reagruparse y viajar a Parma el mismo día, sabiendo que la brecha entre ellos y la salvación requiere más que consuelos tardíos.