ESTAMBUL, TÜRKIYE — Los reflectores del RAMS Park iluminaron un espectáculo de Liga de Campeones mientras el Galatasaray desmantelaba a un Juventus tambaleante con un contundente 5-2, con los gigantes italianos reducidos a nueve hombres en un caótico derrumbe en la segunda parte. Lo que comenzó como una batalla táctica tensa se transformó en una obra maestra turca, con el doblete de Noa Lang liderando la carga frente a una multitud local eufórica que olió la sangre desde el momento en que Juan Cabal vio la tarjeta roja en el minuto 67.
Los primeros compases del partido crujían de intensidad, con ambos equipos tanteándose en un inicio cauteloso. Gabriel Sara rompió el empate en el minuto 15, con un disparo de zurda desde el centro del área que se coló en el ángulo inferior izquierdo de la portería, desatando la euforia de la afición local. Pero la Juventus, mostrando la resiliencia que ha definido su histórico pedigrí europeo, respondió con una eficacia implacable. Apenas 60 segundos después, Teun Koopmeiners igualó el marcador, definiendo desde el centro del área tras un remate de cabeza de Pierre Kalulu que Ugurcan Çakir había rechazado. El mediocampista holandés no se conformó—su segundo gol en el minuto 32, una definición precisa de zurda tras un pase filtrado perfectamente medido de Weston McKennie en un contragolpe, silenció al público local y le dio a los visitantes una ventaja de 2-1 al descanso.
La segunda parte perteneció por completo al Galatasaray. Cuatro minutos después del descanso, Noa Lang aprovechó un rebote tras el despeje de Michele Di Gregorio ante el disparo de Baris Alper Yilmaz, y el extremo belga empujó el balón desde muy cerca para empatar el marcador. El impulso había cambiado definitivamente. Davinson Sánchez remató de cabeza un centro preciso de Gabriel Sara en el minuto 60 tras un balón parado, dando al Galatasaray su segunda ventaja de la noche. La Juventus, que ya luchaba por contener el embate turco, vio imposible su tarea cuando Cabal recibió su segunda tarjeta amarilla por una entrada temeraria sobre Yilmaz en el minuto 67.
Con superioridad numérica, Galatasaray apretó el acelerador. Lang consiguió su segundo gol en el minuto 74, un remate sublime con la pierna derecha desde el centro del área que se coló en el ángulo superior izquierdo, dejando a Di Gregorio manotando el aire. El portero italiano, que realizó cuatro paradas en el partido, no pudo hacer nada para frenar la avalancha. Victor Osimhen, el delantero nigeriano que había sido una constante amenaza, se convirtió en asistente en el minuto 86, habilitando a Sacha Boey para un disparo potente con la pierna derecha desde el lado derecho del área que completó la goleada.
Las estadísticas dibujaron un panorama de dominio absoluto. Galatasaray controló el 61.8% de la posesión, manteniendo a la Juventus acorralada durante largos periodos y lanzando 22 intentos a portería en comparación con los escasos siete de los visitantes. El equipo turco registró nueve disparos entre los tres palos frente a los tres de la Juventus, con Lucas Torreira y Gabriel Sara orquestando el juego desde el mediocampo. La Juventus, que cometió 18 faltas frente a las ocho de Galatasaray, se mostró cada vez más desesperada a medida que avanzaba el partido. La tarjeta roja a Cabal agravó su sufrimiento, dejándolos con nueve jugadores durante los últimos 23 minutos tras una primera parte competida.
Las actuaciones individuales narraron las diferentes fortunas del partido. El movimiento y definición de Lang resultaron devastadores, mientras que la presencia física de Osimhen generó estragos en la línea defensiva de la Juventus durante todo el encuentro. Para los visitantes, el doblete de Koopmeiners en la primera parte ofreció un atisbo de lo que pudo haber sido, pero Federico Gatti y Lloyd Kelly tuvieron dificultades para contener las oleadas ofensivas de Galatasaray una vez que la desventaja numérica se hizo evidente. Di Gregorio realizó cuatro intervenciones que evitaron una derrota aún más abultada, mientras que en el otro extremo, Çakir estuvo prácticamente inactivo después del descanso, realizando apenas una parada mientras su defensa tomaba el control del partido.
La batalla táctica cambió dramáticamente después del descanso. La decisión del entrenador de la Juventus de introducir a Juan Cabal por Andrea Cambiaso al inicio del segundo tiempo resultó ser un fracaso total, con la expulsión del suplente convirtiéndose en el punto de inflexión. La presión alta del Galatasaray, que había sido anulada por la amenaza de contraataque de la Juventus en la primera parte, se volvió abrumadora una vez que los visitantes perdieron su paridad numérica. La capacidad del equipo turco para mantener la intensidad y explotar los espacios dejados por una defensa de la Juventus estirada demostró sus credenciales en la Liga de Campeones.
El ambiente dentro del RAMS Park alcanzó un punto de ebullición mientras cada gol hacía vibrar la red, los aficionados locales creando una caldera de ruido que parecía impulsar a sus jugadores y desestabilizar a los italianos. El contraste entre los dos banquillos contaba su propia historia: el cuerpo técnico del Galatasaray animado y exigiendo más, el de la Juventus cada vez más impotente mientras su campaña europea amenazaba con desmoronarse por completo.
Este resultado conlleva implicaciones significativas para las aspiraciones de ambos clubes en la Liga de Campeones. Los nueve puntos de Galatasaray en cinco partidos los elevan al puesto 14, manteniendo vivas sus esperanzas de clasificación con encuentros cruciales por delante. Para Juventus, hundido en el puesto 22 con apenas seis puntos de cinco partidos, el camino hacia los octavos de final se presenta cada vez más complicado. Los gigantes italianos han cosechado apenas una victoria junto con tres empates y dos derrotas, un balance que está muy lejos de las expectativas para un club de su categoría.
La victoria prolonga la impresionante racha reciente del Galatasaray, tras ganar cuatro de sus últimos cinco partidos en todas las competiciones. La Juventus, en contraste, llega en modo crisis después de perder dos de sus últimos tres encuentros y empatar otro, con sus debilidades defensivas despiadadamente expuestas bajo las luces de Estambul. El final con nueve jugadores epitomizó una noche en la que todo lo que podía salir mal le salió mal a los bianconeri.
Animados por este resultado, Galatasaray se prepara ahora para enfrentar a Konyaspor el 22 de febrero, llevando impulso y confianza a su campaña doméstica. Para Juventus, el viaje de regreso será largo y doloroso, con serias preguntas por responder sobre su credencial europea y disciplina defensiva antes de su próximo compromiso.